Terapia selectiva en el secado como herramienta para la reducción del uso de antibióticos en las explotaciones de bovino de leche

La mamitis es la enfermedad más común en el bovino de leche y la primera causa de pérdidas económicas. El coste de la enfermedad se debe principalmente a descensos en la cantidad y calidad de la leche producida y a los tratamientos antibióticos utilizados de forma profiláctica y terapéutica. La administración sistemática de antimicrobianos intramamarios en el momento del secado ha sido la estrategia utilizada para controlar la sanidad de las ubres y prevenir la mamitis en la mayor parte de las explotaciones de bovino de leche. Estudios recientes demuestran que entre un 13 y un 35% de los cuartos están infectados de forma subclínica en el periodo seco, y que entre un 8 y un 25% desarrollan infecciones intramamarias en ese mismo periodo. Si además tenemos en cuenta que durante el periodo seco se da la regeneración celular de la glándula mamaria, este momento se presenta como el más adecuado para realizar un tratamiento antibiótico profiláctico. De hecho ha sido la práctica recomendada en los planes de prevención de mamitis de diferentes países durante años, a pesar del inconveniente que supone la administración de antibióticos a animales sanos. Así, la principal causa de uso de antibióticos en vacuno de leche es la mastitis, y en particular su uso profiláctico durante el tratamiento de secado. Sin embargo, las políticas actuales entorno a las resistencias antimicrobianas hacen prever que en una fecha no lejana el secado sistemático con antibióticos será prohibido o estrechamente legislado en la mayor parte de los países, y los ganaderos se deberán acoger a un tratamiento selectivo más racional. De hecho, el tratamiento de secado selectivo es ya la pauta generalizada en los países nórdicos donde llevan varios años trabajando en él uso prudente de los antibióticos.
Varios estudios han indicado que la terapia selectiva en el secado combinada con el sellado interno de todas las ubres puede reducir el uso de antibióticos sin incrementar la aparición de nuevas infecciones intramamarias ni elevar el recuento de células somáticas en lactaciones sucesivas. Tras la reunión anual del National Mastitis Council se ha publicado un documento de consenso elaborado por expertos en calidad de leche en el que se hacen recomendaciones sobre cómo llevar acabo el tratamiento de secado selectivo. En cualquier caso, los criterios para seleccionar a los animales que serán tratados serán diferentes dependiendo de las características de cada explotación, y será necesario disponer de registros mensuales de Recuentos de Células Somáticas (RCS) y un historial sobre casos de mamitis. En general, explotaciones sin casos recientes de mamitis clínica y cuyo RCS en la leche del tanque sea inferior a 250.000 células/ml (durante al menos 4 meses de los últimos 6) serán consideradas de bajo riesgo y por tanto buenas candidatas a adoptar la terapia selectiva. En este caso sería conveniente realizar un RCS a nivel individual, y a ser posible también un diagnóstico mediante cultivo y/o PCR para detectar animales infectados, de forma que solamente recibirán tratamiento antibiótico los animales con un RCS superior a 200.000 células/ml y/o presencia de patógenos. A los animales que no cumplan estos requisitos se les considerará de bajo riesgo y solamente se les aplicará el sellado interno de los pezones. Las explotaciones con RCS superiores a 250.000 células/ml, con problemas de Streptococcus agalactiae o que presenten algún riesgo excepcional (cambios en las instalaciones, nuevas máquinas de ordeño, etc.) se considerarán de alto riesgo y por ello deberán aplicar el secado sistemático con antibióticos con la finalidad de mejorar la sanidad de las ubres antes de la siguiente lactación. La clave está por tanto en determinar qué información usar para decidir si una vaca debe ser tratada con antibióticos durante el secado, y el protocolo óptimo variará entre explotaciones. En cualquier caso, estas medidas deberán ir siempre acompañadas de buenas prácticas de higiene y bioseguridad que contribuyan a prevenir y controlar las infecciones en los animales.

Desde el Departamento de Sanidad Animal de NEIKER se plantea la colaboración con explotaciones de bovino de leche del País Vasco para implementar medidas como ésta, encaminadas a promover un uso prudente de los antibióticos sin comprometer el estatus sanitario de los animales.

Fotografía: Departamento de Sanidad Animal-NEIKER

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