Los rumiantes domésticos y su potencial contribución a la campylobacteriosis humana

Campylobacter es la bacteria responsable de la campylobacteriosis, la gastroenteritis bacteriana de transmisión alimentaria de mayor incidencia en los países desarrollados. Esta bacteria coloniza asintomáticamente el tracto gastrointestinal de mamíferos y aves, de manera que los animales destinados a consumo humano se consideran importantes reservorios y principal fuente de infección humana. La infección se asocia principalmente al consumo de carne de pollo contaminada poco cocinada. La infección a partir de los rumiantes se produce fundamentalmente a través del consumo de agua contaminada por efluentes de granja y por contacto directo con los animales infectados, y en menor medida por el consumo de leche (cruda o contaminada tras el tratamiento térmico) o de carne roja contaminada.
Un buen conocimiento de los diferentes aspectos epidemiológicos de esta infección en los diferentes reservorios es crucial para diseñar intervenciones que contribuyan a disminuir la colonización en los animales en las granjas y con ello reducir el riesgo de infección humana. Existen abundantes estudios sobre Campylobacter en avicultura, pero no son tantos los que investigan su presencia en rumiantes domésticos pese a que cada vez hay más evidencias de su importante contribución a los casos clínicos.
Recientemente, en NEIKER se ha llevado a cabo un estudio transversal en 301 explotaciones ganaderas de rumiantes de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) con objeto de estimar la prevalencia de Campylobacter jejuni y Campylobacter coli (principales especies responsables de infecciones humanas) en los rebaños de vacuno de leche, vacuno de carne y ovino. Los resultaros mostraron una alta proporción de rebaños positivos a C. jejuni y/o C. coli (86.6% en vacuno de leche, 78.8% en vacuno de carne y 54.8% en ovino), siendo el ganado vacuno el principal reservorio de C. jejuni y las ovejas de C. coli.
Además, conscientes del preocupante incremento de las resistencias a los antibióticos, se ha investigado también el perfil de resistencia de los aislados de Campylobacter. Así, la proporción de cepas resistentes fue significativamente más alta en C. coli que en C. jejuni, y en ganado vacuno lechero fue mayor que en vacuno de carne u ovino. Una alta proporción de aislados fueron resistentes a fluoroquinolonas y tetraciclinas, mientras que la resistencia a los macrólidos fue baja y restringida a C. coli procedente de ganado vacuno lechero. Al comparar los perfiles de resistencias observados en este estudio (2014-2016) y los derivados de otro estudio similar realizado 10 años antes (2003-2005), se observó un aumento general de la resistencia. Entre los antibióticos de importancia crítica en humana es preocupante el aumento significativo en la resistencia a las fluoroquinolonas. En cambio, la resistencia a los macrólidos se mantuvo estable a tasas bajas, lo cual es tranquilizador ya que son los antimicrobianos de elección para tratar infecciones graves por Campylobacter en medicina humana. Sin embargo, pese a la baja prevalencia, los aislados resistentes a macrólidos mostraron patrones de pan-resistencia, lo que significa que fueron resistentes a todos los antibióticos testados.
Los resultados obtenidos resaltan la importancia de los reservorios no aviares de Campylobacter y el riesgo potencial que supone para la infección humana y la propagación de las resistencias antimicrobianas asociadas. Para más detalle, este estudio está publicado en la revista científica Pathogens 2019, 8: 98; doi:10.3390/pathogens8030098 – enlace.

Fotografía: NEIKER- Sanidad Animal

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