La influencia de la dieta y la microbiota en el sistema inmune

El tejido linfoide asociado al intestino (GALT, por sus siglas en inglés Gut-associated lymphoid tissue) es el órgano linfoide más extenso del organismo. Está involucrado en la protección del hospedador frente a los agentes patógenos y en la maduración del sistema inmune postnatal. La microbiota del GALT actúa en el desarrollo y maduración de la inmunidad a nivel de mucosa intestinal y contribuye a la salud del hospedador colonizando las mucosas, evitando así, la entrada de los patógenos, jugando, por tanto, un papel importante en la exclusión selectiva de éstos. La dieta es un factor clave que afecta a la composición de la microbiota del tracto digestivo. Así pues, la dieta, la microbiota y la inmunidad están estrechamente conectadas aunque el conocimiento sobre los mecanismos que hay detrás de su acción conjunta es limitado.

En el conejo, el GALT está más desarrollado que en otras especies de mamíferos pues posee dos estructuras de tejido linfoide organizado que son: el sacculus rotundus y el apéndice vermiforme. Entre las dos estructuras suman el 50% del total del tejido linfoide en el conejo. Además, en el conejo hay una población importante de células M. Las células M son células epiteliales especializadas en el transporte de microorganismos y otras partículas desde la luz del intestino a la lámina propia, lugar en el que después se dan interacciones con las células inmunes, siendo por tanto las responsables de iniciar la inmunidad a nivel de mucosa intestinal.

Investigadores del Departamento de Sanidad Animal en colaboración con investigadores de la Universidad de León y la Universidad de Manitoba, acaban de publicar un estudio (enlace) que muestra cómo los cambios en la dieta afectan a la composición celular del GALT, concretamente al número de células M y de macrófagos activados, indicando que la exclusión selectiva de patógenos se puede ver reforzada o limitada dependiendo de la composición de la dieta. Estos hallazgos tienen interés tanto para animales de producción como para el ser humano pues abren las puertas a nuevas investigaciones dirigidas al diseño de estrategias de prevención o tratamiento de ciertas enfermedades, basadas en modificaciones en la dieta y/o microbiota.

Autor de la fotografía: NEIKER-Sanidad Animal

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